Alguien dijo: “La desesperación absoluta no tiene artificios, casi se diría no tiene ARTE...”, sin embargo, esta historia, corre al revés de lo que algunos esperan: Revela una existencia de esperanza tan real, que supera el testimonio humano.Esta es una historia entrelazada con la historia, bajo una evidencia de realismo, que afirma la horrorizada secuencia de una vida, en la Europa del holocausto nazi, encontrándose con otra que, sin saberlo, casi se diría proféticamente es “contratada” para relatarla, después de cincuenta años.Elizabeth no sabe quien es Gyuri, tampoco, por razones de edad y territorio recorrió campo alguno de “exterminio”, pero, conoce de memoria la mirada del vacío, la raspadura casi incurable de lo absurdo, el golpe, la pérdida, esa fatiga del dolor celebrando sus días de frío.De pronto, un pequeño sonido, una puerta, un teléfono, una proposición rayando en lo inaudito: Es Gyuri.Alguien le ha dicho a él, que ella puede contar “su historia” ¿el descolorido apocalipsis de la guerra escrito por una desconocida? Por una mujer demasiado lejos de aquellas noches en Hungría.“Tu escribes, yo cuento” -, dirá él, con la intensidad emocional de quien debe volver al pasado, pero, paradójicamente lleno de vida.Ahora escribir, para ella, es escuchar, aprender nombres y lugares extranjeros. Un viaje punzante hacia el interior de Gyuri y también un viaje hacia sí misma. De pronto ha sido capaz de entrar en la experiencia del protagonista.Acá no hay retórica posible, hay aliento físico en cada línea y en todos los capítulos.Gyuri cuenta “su historia”, el comienzo, el medio, la liberación. Describe la muerte, la persecución, los detalles acumulados por la ignominia, pero, nunca es Fatalista, todos sus relatos están coronados por la Esperanza y por la vida, eso que llama “mi estrella de buena suerte”.Como dice Pound “...la forma dinámica, es como el modelo de la rosa...” Diríamos que la forma serían las letras entretejidas por alguien, que es “contratada” para escribir una historia, que termina modificando y transformando la propia y por obviedad, la de Gyuri. ¿Cómo y por qué?Habrá que leer el libro, buscar esa historia dentro de la historia, extendida y abierta como el fuego, como lo intenso y bello de la rosa.Graciela González Paz |